Hoy, seguro que son muchos los que se preguntan quién tuvo la idea de concederle a China el honor de albergar un acontecimiento como los JJ.OO. La verdad es que la idea inicial, "el aperturismo chino", invitaba al optimismo y a otras muchas cosas. Sin embargo, ahora parece invitar a salir a la calle y apagar antorchas, lo que son las cosas.
En un principio, entregarle la celebración de los juegos olímpicos al país asiático significaba que tendría que abrirse al mundo, dar vía libre a los medios de comunicación y hacer de ese lugar un país próspero para vivir y montar empresas, ¡qué bonito! En un final, los chinos, que nadie duda de su carácter, mantienen su política contra la información, continúan con la pena de muerte y sofocan manifestaciones a base de palos. Vamos, que al COI y al resto del mundo, lo que es mucho caso, no le han hecho. Ahora que no se ha conseguido nada dándoles los juegos, lo cual se veía venir, toca tomar otras medidas. La medida elegida es bastante madura, "pues ahora no vamos". Bueno, no está claro si es una medida buena, contundente, efectiva o una patraña, lo que sí se sabe es que un montón de atletas de todo el mundo está esperando las noticias, a ver si hay juegos, a ver si va su país y demás historias que nada tiene que ver con ellos. No sé si afecta o no a la concentración en el entrenamiento, lo seguro es que no beneficia y se está jugando con la ilusión de algunas personas que no tendrán otra oportunidad de participar en la mayor competición deportiva.
¿Por qué ocurre esto? Algunos piensan que es por China, otros por el Tíbet, otros le echarán la culpa a Dios, etc. En realidad, el inicio del problema es utilizar el deporte como arma política. Hoy en día todo, lo que se dice todo, puede utilizarse para la política. Cuando al listillo se le ocurre decir, "si los juegos son en China, todo el mundo estará pendiente de China, y si todo el mundo está pendiente de China, el gobierno chino no podrá hacer salvajadas y tendrá que dejar que se vean las noticias internacionales por internet", que sólo le falta decir lo de "blanco y en botella", parece que no había nadie que le dijese "oye, ¿y si no funciona?". Parece que la opción no cabe y debemos tener fé en que los chinos entren en razón y cambien unas cuantas cosas en poco tiempo. ¿A quién se le ocurre pensar que un país iba a cambiar la base de su modelo político en cuatro años? Pues es lo que hay. Ahora bien, al COI, los españoles le debemos una medalla. Parece ser que los listos creen que no darle los juegos a China por tener pena de muerte, por no dejar que haya información y por sofocar las manifestaciones a golpe de mamporro, sería lo mismo que no dárselos a España por tener terrorismo. Entre esto y que oí a un holandés decir que había que votar que NO a la constitución europea, con una explicación tan contundente como que nosotros habíamos votado que sí, empiezo a pensar que no nos tienen mucho aprecio por ahí.
En definitiva y por el bien de los deportistas, espero que "blanco y en botella" dé lugar a JJ.OO.